Entrevista Ramón Merino Collado, autor del libro el Teatro de los Prodigios
27 dic 2012José Antonio Carmona (2012) Fotografías de la entrevista.
El género fantástico tiene
sus subidas y bajadas. Un día está en las listas de los más vendidos y otro
queda en la más absoluta marginación. En realidad, y quitando el género de
vampiros para adolescentes, la fantasía no pasa por sus mejores momentos, siendo
muy difícil que nuevos autores se adentren en estos terrenos. Aun así es
innegable la calidad de las pocas obras que de éste género, de vez en cuando,
tenemos el placer de disfrutar; y que pequeñas y medianas editoriales tienen la
valentía de publicar.
Un ejemplo de esto es el más reciente libro de Ramón Merino Collado, autor del "Teatro de los Prodigios" (Editorial Ajec), antología de relatos fantásticos y de ciencia ficción que demuestran que quedan muchos tesoros literarios por descubrir.
Ramón nos abre las puertas de su casa en Úbeda (Jaén), para hablar, como no, de su libro, pero también de otros temas culturales y personales, que nos acercan a una persona cercana y talentosa.
¡Sean ustedes bienvenidos al Teatro de los Prodigios!
Como sabemos, El Teatro De Los Prodigios es una recopilación de cuentos. ¿Cuándo comenzaste a escribir estos cuentos?
Hará ya por lo menos una década. Creo que el cuento más viejo es "La luna roja", que escribí cuando tenía unos veinticinco años como mucho. Pero no todos los relatos son tan antiguos. Por ejemplo, "Si en la noche un extraño" lo engendré hace solo un par de años, muy poco antes de remitir mi manuscrito a Grupo Ajec y Saco de Huesos. Los cuentos pertenecen a distintos momentos de mi carrera literaria, y eso se nota en el estilo, en el lenguaje, en la estructura. Pero creo que estas variaciones, mientras no resulten muy estridentes, enriquecen las antologías.
Por todo ello pienso que
El Teatro de los
Prodigios constituye una radiografía de mi historia literaria, el
franco testigo de mi evolución escritora. La opera prima de un autor es su carta
de presentación, su declaración de intenciones como narrador; nos jugamos mucho
estrenándonos ante el mercado y la crítica. Por mi parte espero haber ingresado
con buen pie en el mundillo de la literatura. Por ahora el libro está teniendo
muy buena acogida.
¿Qué aporta el cuento a diferencia de otro tipo de narración?
El cuento es un bocadito minimalista de literatura; algo parecido a la poesía, con el valor añadido de que aquel ofrece también una narrativa impactante a fuerza de brevedad. A mí me gusta mucho el cuento, aunque también disfruto con una buena novela: cada género tiene su encanto. En cuanto a mi visión como escritor, a la hora de escribir una historia yo no me planteo si voy a crear un cuento o una novela, ni me marco imposiciones de longitud. La complejidad del argumento suele determinar la extensión de la historia; el número de páginas depende de lo que quieras contar. Evidentemente, si la trama tiene muchos vericuetos o los personajes son profundos, sabes que acabarás produciendo una novela. Pero no pocas veces acabas errando en tus cálculos: como habrás observado, muchas de las historias de El teatro de los prodigios podrían considerarse novelas cortas, aunque se pensaron inicialmente como relatos. Y también me ha pasado al contrario: novelas que se me han quedado demasiado cortas para ser publicadas por separado.
De todas formas, la
diferencia entre novela y cuento no es solo de extensión, sino también
estructural: con el cuento desarrollas ante todo ideas, mientras que la novela
te da margen para fabricar personajes redondos que palpiten y evolucionen. Eso
no implica que en el cuento puedas descuidar a tus personajes, pero bastará con
que los definas con coherencia y los conduzcas adonde el cuento te quiera
llevar.
Entiendes la originalidad como un cúmulo de influencias que se ocultan con destreza bajo el manto de tu propia narración, ¿cuáles son tus influencias en la literatura?
Neil Gaiman, Italo Calvino, J.L. Borges, Raymond Chandler, J.R.R. Tolkien o Michael Ende son algunos de los muchos narradores que forjaron mi pluma. Pero cada obra ha tenido sus propios referentes: mi última novela, por ejemplo, bebe directamente de los autores del realismo mágico clásicos y modernos, tales como Julio Cortázar, John Crowley o Félix J. Palma.
Sin embargo, mis
influencias para El teatro
de los prodigios son más difíciles de precisar debido al dilatado
recorrido de los cuentos. Con esto no quiero decir que el libro carezca de
modelos literarios, sino que estos se hallan diluidos por el paso del tiempo.
Con todo, si tuviera que aflojar algunos nombres me quedaría con los que figuran
en los agradecimientos del libro: César Mallorquí, Rafael Marín y J. Antonio
Cotrina. Los considero mis primeros maestros en esto de escribir cuentos
fantásticos; aprendí mucho leyéndolos. Históricamente, la literatura patria de
género siempre ha estado algo desprestigiada, pero en realidad no tiene nada que
envidiarle a la de los países anglófonos. Y en muchos casos la
supera.
Leyéndote he podido constatar que eres un gran viajero. ¿Cómo influyen tus viajes en tus historias?
Viajar es una de las experiencias más gratificantes que conozco. Es un valor en alza: la estimación del objeto físico se deteriora con el tiempo (por ejemplo, unos zapatos nuevos te irán pareciendo menos especiales cada día), mientras que el viaje siempre acaba glorificado en nuestros recuerdos. No soy persona de vicios caros, viajar es el único capricho que me doy. Su relación con la literatura es evidente: cuando viajas te enriqueces, conoces otras culturas, aprendes modos de vida alternativos, absorbes historia y antropología, y todo eso acaba influenciando en mayor o menor medida tus escritos. El que sale de casa y sigue el camino que parte de la puerta acaba ampliando sus horizontes culturales y atesorando nuevas vivencias, y todo eso luego es más fácil de plasmar en una hoja en blanco que si tienes que imaginarlo sin más, sin haberlo conocido.
Otra de tus pasiones que podemos
observar en tus cuentos es la música. ¿Qué papel juega la música en tu
literatura? ¿Y en tu vida?
La música es otro de mis grandes
amores. Es una fuente de placer y una sana afición: está demostrado que
robustece el equilibrio anímico y desarrolla la capacidad creadora. Además, es
un hobbybarato,
cuando no directamente gratis (muchos grupos interesantes ya ofrecen sus álbumes
por Internet, como es el caso de MundoZero). En literatura, la música puede
considerarse como un recurso más. Dicen las malas lenguas que los escritores
mediocres explotan casi exclusivamente el sentido de la vista, mientras que los
buenos escritores manejan todos los sentidos. La música no es más que la
sublimación del sentido del oído, y en literatura puede funcionar muy bien como
recurso escénico e incluso narrativo.
¿Cuáles son tus preferencias musicales?
Disfruto mucho con las bandas sonoras (John Williams, Danny Elfman...), con la música clásica, con el indie... Intento no excluir ningún estilo musical, pues opino que todos ellos producen obras buenas y obras malas: incluso la tan denostada música electrónica nos ha dado a gente como Vangelis, Mike Olfield, Alan Parsons o Jeff Wayne. Sin embargo, tengo predilección por el rock en todas sus formas, desde el psicodélico y el progresivo hasta el genuino rock and roll. Entre mis favoritos están Pink Floyd, Queen y Led Zeppelin, aunque también me gusta el buen rock que se hace entre nuestras fronteras de mano de grupos como Extremoduro, Platero y tú o 091.
Pasando a otro tema. En varios
cuentos aparece una estructura circular donde la historia no aparenta tener
principio ni fin. Me ha recordado mucho a la película 12 Monos, y me ha
impresionado la destreza con que la aplicas a tus historias. ¿Qué nos quieres
transmitir con estas estructuras circulares? ¿Quizás una reflexión filosófica,
donde desarrollar el concepto de "eterno retorno" o es simplemente un recurso
más?
Se trata de un recurso narrativo para
sorprender. No hay reflexión filosófica explícita, aunque es evidente que las
grandes cosmovisiones orientales influyen en el diseño de estos cuentos, que por
otro lado se manejan en escenarios occidentales para que el contraste resulte
más acusado. Me gusta mucho tirar de este tipo de recursos en relatos cortos,
donde la idea y el efecto juegan un papel tan importante. Son estructuras
complejas, e incluso en algunos casos abstractas, pero son efectivas y simples
de aplicar. En cuentos más largos ya introduzco más naipes en la baraja, pero
siempre me han gustado los relatos experimentales que dinamitan las estructuras
narrativas convencionales; de ahí que muchos de mis cuentos esgriman otro de mis
mecanismos favoritos: la metaliteratura.
Por supuesto, este tipo de recursos
precisan de una planificación minuciosa. Hay escritores a quienes les gusta
escribir de forma espontánea, sin que medie reflexión alguna: se dejan dominar
por el éxtasis del proceso escritor e ignoran de antemano el camino que
recorrerán sus personajes y hacia dónde conducirá la historia. Mi forma de
trabajar es muy distinta a todo eso: yo parto de una idea que desarrollo en un
argumento que concreto en una trama, de modo que antes de darle a la pluma ya sé
todo lo que va a ocurrir. Esta es la manera idónea de trabajar en muchos
géneros, como por ejemplo el policíaco, y es imprescindible en la elaboración de
cuentos cortos.
Tú estilo se asemeja a veces a Haruki Murakami, quizá uno de los mejores autores de literatura fantástica, sobre todo por la capacidad que tienes al introducir elementos fantásticos en situaciones cotidianas, donde nos reconocemos todos. ¿Qué puede tener tu estilo de semejanza con el "realismo mágico"? ¿Eres partidario de esta etiqueta?
Ya que lo mencionas, no soy muy amigo de las etiquetas, que en demasiadas ocasiones solo sirven para encasillar. En el eclecticismo está la riqueza: ninguna obra literaria es exclusivamente romántica o exclusivamente fantástica, todas se mueven entre un amplio espectro de categorías. Los géneros (literarios, musicales o lo que sea) no se anulan entre sí, sino que se complementan. No obstante, es indudable que a veces las etiquetas nos sirven para poner orden, así que tampoco conviene ignorarlas del todo: solo limitar su uso.
Y sí, me confieso un
enamorado del realismo mágico, marbete al que se adscriben tantos de mis
cuentos. Ya he dicho que Borges y Cortázar están entre mis preferidos, y también
me ha gustado lo poco que he leído de Murakami. Lo que me interesa del realismo
mágico es lo que tú ya has señalado: el modo en que el elemento fantástico se
enclava en lo cotidiano. Es una táctica que maravilla al lector, pues primero lo
identificas íntimamente con la escena para luego deslumbrarlo con tu varita
mágica. Me encanta, como escritor y como lector.
Hace unos días nos enteramos que la
editorial Grupo Ajec -que edita tu libro- ha cerrado por cuestiones económicas.
Para todos los aficionados a la literatura fantástica y de ciencia-ficción ha
sido un duro golpe, siendo una de las editoriales especializadas con más
reputación en nuestro país. ¿Cómo has encajado la noticia? ¿Va a afectar esta
noticia a la difusión de tu libro?
En efecto, ha sido una noticia
nefasta para el fantástico de este país. Por fortuna Grupo Ajec no ha cerrado el
chiringuito de un plumazo, sino que más bien lo mantiene entornado: esto quiere
decir que seguirá publicando libros esporádicamente, que mantendrá en activo la
edición electrónica y, lo más importante, que los libros en papel seguirán
distribuyéndose de forma normal (no se destruirán ni se saldarán). Por tanto, no
espero que el cese de la edición de Grupo Ajec tenga un efecto muy negativo en
las ventas de mi libro. Pero tampoco soy un experto en estos temas. El tiempo lo
dirá.
En
cualquier caso, el golpe ha sido más duro de lo que parece, y no se ciñe solo al
fandom.
La crisis y el e-book están acabando con las pequeñas y
medianas editoriales de todos los géneros. Gracias a la estupenda labor difusora
de gente como Raúl Gonzálvez, responsable de Grupo Ajec, muchos escritores hemos
podido abrirnos camino en el panorama editor; con el cierre de Ajec se han
cerrado también muchas puertas. No dudo que los escritores noveles encontrarán
nuevos caminos para hacerse un hueco en este difícil mundo, pero esto es una
seña significativa del duro horizonte que se avecina en la industria editora, en
especial la de géneros minoritarios.
En la solapa aparece que estás a punto, sino ya, de publicar tu primera novela. ¿Nos puedes adelantar algo?
Si todo va bien, saldrá en mayo de 2012, y me la publica Espiral Ciencia Ficción, una editorial modesta pero con una trayectoria admirable y una gran mente detrás. El título, La guerra de los sueños, es provisional, más que nada porque probablemente se publique junto con otra novela corta de mi cosecha. La guerra de los sueñoses una distopía que intercala dos escenarios: el mundo real y el país de los sueños. Estamos quizá ante mi obra más fantástica, pero toda la novela es una gran metáfora de nuestra actualidad social, y el conflicto épico que en ella se narra me sirve como excusa para abordar temas como la corrupción, la escala de valores culturales, la manipulación y el control, los intereses económicos y, sobre todo, la búsqueda de la libertad.
Y después de esto, ¿tienes nuevos proyectos en mente?
Aún tengo una novela más en la reserva, titulada Memorias paganas. Estoy muy orgulloso de cómo me ha quedado. La considero mi mejor obra, mi historia más madura, el último escalón alcanzado como aprendiz de escritor (todos somos aprendices, nunca dejamos de instruirnos). Se trata de una obra que he estado perpetrando durante nueve meses a piñón fijo y que me ha dejado bastante exhausto, por lo que ahora mi intención es regalarme un paréntesis en la labor escritora. Durante una temporada me dedicaré solo a actualizar el blog (www.molinosciberneticos.blogspot.com) y a mover esta última novela por las editoriales hasta que alguna pique. Y puede que suene pretencioso, pero estoy convencido de que lo harán.
Para finalizar. Eres profesor de
informática en el I.E.S. Andrés de Vandelvira en la ciudad de Baeza; cerca de
Úbeda, tu ciudad natal. ¿Cómo compaginas la docencia con la escritura? ¿Intentas
inculcar a tus alumnos la lectura, aunque tu asignatura requiera otro tipo de
interés?
Compaginar ambos trabajos es fácil,
ya que, aunque el del profesor es un oficio duro, una de las principales
ventajas de la docencia es la calidad de vida, el tiempo libre. Puedo consagrar
las tardes y las vacaciones a escribir, y aún me sobra tiempo para estar con la
familia y dedicarme a otras de mis aficiones.
En cuanto a tu segunda pregunta, la
respuesta es sí, trato de fomentar en mis clases el amor por la lectura siempre
que se me da la ocasión; es lo que en términos docentes llamamos "educación
intercurricular". De hecho, he participado en la organización de certámenes de
relato y poesía, y para el curso que entra ya hemos apalabrado un encuentro
literario. Otros años ha funcionado muy bien el club de lectura y, en fin, se
trata sobre todo de hablar de vez en cuando sobre libros en las clases, y dejar
que sean los propios alumnos los que decidan a qué tipo de lecturas les apetece
asomarse. Esto lo considero fundamental para que el alumno desarrolle un
auténtico amor por la lectura. Imponerles libros aburridos tendrá un impacto
opuesto al que se pretende, ya que solo acabará generándoles más fobia por las
letras.
Eso es todo. Muchas gracias por atender a esta entrevista. Desde The Church Of Horrors te deseamos un futuro de éxito, confiando en la calidad de tu narración. Estaremos muy atentos a tus nuevas creaciones.
Gracias a vosotros por vuestra amabilidad. Yo estaré atento al portal The Church of Horrors, que es una maravilla tanto en diseño como en contenidos.